Soy paciente de la Medicina Integrativa desde hace solamente un año, pero ya puedo dar un testimonio de los beneficios que he descubierto con su tratamiento. En diciembre del año 2017 decidí consultar porque me diagnosticaron una hernia de hiato que me producía una acidez estomacal muy molesta; además, me aquejaba un estado de cansancio muy grande y, sobre todo, desde hacía varios años padecía de dolores generalizados en todo el cuerpo que por momentos me limitaban en un desarrollo normal la vida diaria. Eran indeterminados y la medicina tradicional solo me daba como respuesta que se debían a una artrosis, por supuesto incurable, y con la sentencia de que irían a peor. Otra respuesta era: «es la edad y esto a mejor no irá».
Con mis casi 70 años me negaba a vivir como una vieja y pensaba «¿Y si vivo 20 años más, qué va a ser de mí?».
Así es que me quise dar esta nueva oportunidad. En un año, soy otra persona: los dolores han desaparecido casi por completo, cuento con una energía que no había tenido ni en mis mejores años y no tengo más acidez de estómago, por lo tanto, ya no son necesarias las medicinas nocivas que estaba tomando obligatoriamente para poder vivir. Y, como beneficio añadido, he bajado 17 kg de peso.
La Medicina Integrativa me ha brindado una calidad de vida, con respecto a la salud, que nunca había tenido. Y he aprendido a cuidar de mi salud de una manera comprometida.
No puedo más que estar agradecida a los médicos que han hecho de su profesión una vocación de ayudar al paciente formándose para ofrecer posibilidades curativas sin cronificarnos.

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